Se llama tortícolis a la posición anómala de la cabeza con respecto a los ejes corporales. Así, un tortícolis puede ser horizontal (con la cara hacia la derecha o izquierda), vertical (de manera que el mentón está elevado o descendido), o torsional si la cabeza se inclina sobre el hombro derecho o izquierdo.

Son variados los motivos de un tortícolis, pero es poco conocido que la causa más frecuente de tortícolis indoloras reductibles es una anomalía en la visión.

El tortícolis ocular

Se adopta para:

  • Compensar la visión doble en los casos de parálisis de los músculos encargados del movimiento del globo ocular. Cuando existe una parálisis de un músculo oculomotor aparece una pérdida del paralelismo entre los dos ojos siempre que tenga que actuar ese músculo. Esta pérdida del paralelismo causa visión doble (diplopía). Es por ello que los ojos huyen de esa posición y se dirigen a la posición contraria. Imaginemos una parálisis del músculo encargado de mover el ojo derecho hacia la derecha (recto lateral derecho). Los ojos no quieren mirar hacia la derecha porque es cuando se ve doble, por tanto solo estarán paralelos cuando miran hacia la izquierda. En esa situación para ver hacia delante con respecto al cuerpo deben girar la cara a la derecha  para poder continuar manteniendo los ojos hacia la izquierda viendo al frente.
  • Mejorar la calidad visual en los pacientes con Nistagmus que disminuye o desaparece en una posición de la mirada concreta. Con frecuencia existe una posición de la mirada en la que ese temblor disminuye o desaparece, por lo que la persona tiende a mantener los ojos en esa posición y por ello de nuevo para ver hacia delante debe colocar la cabeza en la posición contraria de la que se sitúan los ojos.
  • Poder ver en los casos de ptosis palpebral. Para evitar que el párpado tape la pupila y le impida ver, el individuo inclina la cabeza hacia atrás elevando el mentón.

Adquirido o de nacimiento

Cuando el tortícolis es adquirido (aparece en la edad adulta), el paciente sabe cual es el motivo ya que se da cuenta que si coloca la cabeza recta ve mal o ve doble. Sin embargo, en el niño (cuando es desde el nacimiento) podría pasar desapercibido, ya que no sabe explicar el por qué y los padres pueden considerar que es simplemente un hábito.

Conclusión

No es infrecuente que los oftalmólogos infantiles veamos niños pequeños que inclinan la cabeza sobre un hombro y a los que se les ha hecho ejercicios de fisioterapia pensando que la causa era músculo-esquelética cuando en realidad el problema era ocular.

Por ello, si su hijo adopta una postura de cabeza anómala cuando quiere mirar algo con detalle, colóquele la cabeza en la posición contraria y observe qué ocurre. Si aparece una desviación de un ojo o un temblor, o su hijo dice que así no ve bien, debe consultar cuanto antes a un oftalmólogo infantil.

Niño que habitualmente inclina la cabeza sobre su hombro izquierdo. Cuando le obligamos a inclinar la cabeza sobre su hombro derecho se puede observar como el ojo derecho se desvía hacia arriba