En un anterior artículo comentamos los principales trastornos oculares en el niño con síndrome de Down. En esta ocasión, sin embargo, profundarizaremos en el adulto con Síndrome de Down, destacando sus alteraciones oftalmológicas más comunes:

El queratocono

El queratocono es un adelgazamiento excesivo y progresivo de la córnea, que conlleva una deformidad de la misma en forma de “cono”.  Esta patología ocular puede ser que no dé ningún problema, pero existe el riesgo de que pueda producir un deterioro progresivo de la visión.

En los adultos con síndrome de Down suele estar presente desde edades muy tempranas, pero no es habitual que se manifieste hasta la adolescencia o, incluso, hasta la edad adulta. En los casos precoces la solución pasa por corregir los defectos refractivos con gafas o lentes de contacto, mientras que los más avanzados pueden requerir una solución quirúrgica, como el implante de anillos en la córnea o el trasplante de la córnea.

Muchas veces, el mapa de la superficie corneal suele bastar para llegar al diagnóstico.

La catarata

Existen diferentes tipos de catarata en función de la edad de la persona con síndrome de Down que las padece.Durante la adolescencia de las personas con síndrome de Down predominan las cataratas pulverulentas corticales. El compromiso visual puede ser lo suficientemente discreto como para no conllevar la necesidad de una cirugía.

En la edad adulta lo más habitual es la evolución de este tipo de cataratas (así como de las que aparecen en edad más temprana), siendo relativamente frecuente el uso de la cirugía para solucionarlo. En estos casos, la única diferencia respecto a la intervención de otras personas se encuentra en el tipo de anestesia a utilizar, ya que el simple uso de gotas no es suficiente para estos casos, debiendo recurrir a sedaciones o anestesias generales.

 

Las patologías retinianas

Entre todas estas enfermedades, las que con mayor prevalencia en el síndrome de Down aparecen son:

  • Hipopigmentación.
  • Pseudopapiledema.
  • Aumento de la vascularización o de su tortuosidad.
  • Coroidosis miópica.

Las patologías retinianas están presentes desde el nacimiento y con escasa o nula repercusión sobre la visión del que las padece. Sin embargo, se desconoce si algunas otras, como el desprendimiento de retina (potencialmente grave) se asocia directamente al síndrome o es una simple coincidencia.

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