¿En qué consiste?

El glaucoma consiste en el daño del nervio óptico producido por una serie de factores, entre los que destaca notablemente la presión intraocular.

En la mayoría de las ocasiones la persona que lo padece no nota ningún síntoma, siendo la visita habitual al oftalmólogo el motivo de llegar al diagnóstico. De ahí, la importancia de la toma sistemática de la presión intraocular en las revisiones oftalmológicas anuales.

Tratamientos

En los casos más avanzados el glaucoma produce una reducción importante del campo visual periférico e incluso la ceguera.

Para su adecuado control, además de la presión intraocular, se requiere la realización de campimetrías computerizadas seriadas y el examen del fondo del ojo. En este sentido las últimas tecnologías, tales como el escáner de la retina y del nervio óptico nos permiten un seguimiento más adecuado.

El oftalmólogo subespecializado en glaucoma es el encargado de elegir la técnica más adecuada cuando el tratamiento médico no es suficiente. Éstas van desde los tratamientos con láser de última generación hasta las más recientes técnicas quirúrgicas.