¿Qué es el estrabismo?

Es la enfermedad visual en la que los ojos miran en diferente dirección y por lo tanto cada uno ve un objeto diferente. La desviación puede ser:

Hacia dentro

Hacia fuera

Hacia arriba

Hacia abajo

Esta desviación puede existir constantemente, o sólo aparecer en algunos momentos de cansancio, esfuerzo visual, fiebre, desatención, mirada de lejos o de cerca.

El estrabismo puede ser congénito o muy precoz, apareciendo en los primeros meses de vida, o más tardío hacia los 3 o 4 años. En algunos casos el estrabismo puede aparecer en la edad adulta.

En ocasiones se desvía siempre, o casi siempre, el mismo ojo, mientras que en otros estrabismos se desvía un ojo u otro indistintamente.

Existen diferentes factores que pueden influir en la aparición de un estrabismo como son los defectos ópticos (hipermetropía), la mala visión de un ojo, el mal estado general, tanto físico como psíquico… pero en la mayoría de los estrabismos infantiles no se conoce la causa que los ha producido.

Consecuencias del estrabismo

En la visión normal los dos ojos miran el mismo objeto y el cerebro mezcla estas dos imágenes (una de cada ojo) para formar una imagen tridimensional que nos da la percepción del relieve y la profundidad.

Cuando un ojo se desvía el cerebro recibe dos imágenes diferentes y anula la del ojo desviado para no ver doble, por lo que se pierde la visión de relieve. El ojo desviado, anulado, detiene entonces su desarrollo visual y deja de funcionar, ocasionando lo que se llama ambliopía, conocido habitualmente como “ojo vago”, sobretodo si siempre es el mismo ojo el que se desvía.

Otra consecuencia del estrabismo es la pérdida de la visión binocular, es decir, de las características proporcionadas por la percepción de los dos ojos simultáneamente y su mezcla en el cerebro: visión estereoscópica, relieves, distancias relativas…

Tratamiento del estrabismo

En primer lugar se debe intentar corregir las causas que lo han motivado o que pueden influir sobre la desviación, como es corregir los defectos ópticos (hipermetropía, astigmatismo, miopía). En muchos casos el tratamiento óptico, es decir las gafas, por sí solas pueden curar el estrabismo.

A continuación, en los casos en los que la supresión de la función del ojo desviado por parte del cerebro haya producido un ojo amblíope o “vago” se deberá recuperar la visión de ese ojo. Para ello existen varios métodos, pero el mejor, con mucha diferencia, es la oclusión del “ojo bueno” mediante un parche pegado a la piel. Así se obliga al niño a utilizar el ojo amblíope con lo que mejorará su desarrollo funcional. La curación del ojo amblíope es más fácil cuanto más pequeño es el niño, y es prácticamente imposible a partir de los 10 años.

Una vez se han corregido los defectos ópticos y recuperado la ambliopía, si persiste la desviación, se realizará la intervención quirúrgica sobre los músculos encargados de mover el ojo. Los ojos se mueven gracias a la acción de seis músculos en cada ojo que actúan como si se tratase de riendas o poleas. La cirugía actúa aumentando o disminuyendo la tracción de esos músculos. Puede ser necesario realizar la cirugía sólo en un ojo o en ambos, y en ocasiones se precisa más de una intervención quirúrgica.