¿Qué es un pterigium?

Los pterigium, también conocidos como “palmeras”, están constituidos por una masa de tejido anómalo que crece sobre la córnea a partir de la conjuntiva nasal y que pueden llegar a afectar a la visión. Deben distinguirse de las pinguéculas, que no invaden la córnea, y de los pseudopterigium, que suponen la respuesta a una patología corneal subyacente.

¿Qué problemas puede ocasionar?

En la mayoría de los casos, cuando la afectación es leve, suele producir dos tipos de alteraciones: la irritación ocular frecuente y/o problemas estéticos. En casos más avanzados puede dar lugar a un astigmatismo corneal, de cantidad variable, o incluso a una reducción de la visión por invasión corneal. Sólo en los casos más severos, a veces intervenidos en varias ocasiones, se pueden añadir problemas de visión doble por dificultad en los movimientos del ojo.

¿Cómo puede tratarse?

No es frecuente que este tipo de lesiones involucionen espontáneamente, pero sí que, en ocasiones, son capaces de perder su actividad y dejar de crecer. Existen algunos tratamientos con colirios capaces de reducir o eliminar las molestias que producen estas lesiones. Cuando todo ello no es suficiente se puede recurrir a la cirugía para su eliminación.

¿Cuándo debe operarse?

En realidad, un pterigium se puede operar incluso en los casos más leves, pero la cirugía está indicada cuando dicha lesión produce una irritación ocular frecuente no controlable médicamente, cuando muestra signos de actividad importantes o cuando produce complicaciones en la refracción o en la visión de quién lo padece.

¿Qué tipo de cirugía se utiliza en estos casos?

Existen diferentes técnicas quirúrgicas para este tipo de lesiones. En los casos más sencillos se puede realizar la extracción simple del pterigium y la sutura de la herida residual. En casos más avanzados, cuando el tejido extraído deja una zona desnuda amplia, se puede recurrir a injertos de conjuntiva del propio paciente o de membrana amniótica procedente de una placenta humana. Habitualmente no se suturan estos tejidos, utilizando adhesivos biológicos que reducen la tendencia a reproducirse la lesión.

¿Se trata de cirugías complicadas?

Toda intervención quirúrgica tiene sus riesgos, pero el hecho de actuar sobre la superficie externa del ojo, sin tocar el interior, minimiza los mismos. Una de las complicaciones es la regresión del pterigium tras un tiempo, si bien se puede reintervenir.

Es una cirugía ambulatoria, sin ingreso, que se realiza con anestesia local. Al finalizar la cirugía el ojo debe permanecer ocluido durante 24 horas, tras las cuales se puede hacer vida normal. Los resultados son visibles desde el momento en el que se retira la oclusión.