El láser es una luz de alta energía que combinado con un equipo oftálmico sofisticado y a través de lentes especiales, se puede enfocar en los tejidos retinianos. Esta luz se transforma en calor cuando se absorbe por los tejidos oculares. Con el calor el tejido se coagula, y esta coagulación sella la filtración (fuga) anormal de un tejido enfermo, y causa la formación de una cicatriz. Los impactos del láser sellan las fugas de líquido, coagulan vasos sanguíneos anormales y reparan agujeros y desgarros retinianos, además de destruir tejido anormal que afecta la visión. El propósito de la cirugía con láser es prevenir una mayor pérdida visual. El haz de luz láser crea una pequeña quemadura controlada para producir el efecto terapéutico que se desea. Las enfermedades oculares que pueden beneficiarse de la cirugía de fotocoagulación con láser son muchas y de muy diversa índole, y cada una de ellas requiere un manejo especial.

¿Cuál es el propósito de la cirugía con láser?

Los objetivos son:

  • Detener el desarrollo de un desprendimiento de retina.
  • Sellar la filtración de vasos sanguíneos o tejidos anormales.
  • Promover la absorción de líquido.
  • Reducir, tanto como sea posible, la formación de nuevos vasos sanguíneos anormales.

En el caso muy especifico de cirugía con láser en el tratamiento del glaucoma (presión alta dentro del ojo), los objetivos son: facilitar la salida del humor acuoso y disminuir la presión ocular.

¿Es segura la cirugía?

Como sucede con todos los procedimientos quirúrgicos, hay peligros potenciales, complicaciones, y riesgos. Hay una remota posibilidad de manejar inadecuadamente el rayo láser, causando hemorragia o formación de una cicatriz excesiva. Hay otros peligros aun mas remotos y raros, cualquiera de ellos puede causar una mayor perdida visual.

¿El tratamiento causa dolor?

Habitualmente la cirugía con láser no causa dolor. Algunas personas pueden sentir algo de dolor, sobretodo, en el caso de la fotocoagulación a toda la retina (panfotocoagulacion), que se usa en el tratamiento de la retinopatía diabética avanzada (proliferativa) y otras enfermedades neovasculares anormales.

Dado el caso de que el tratamiento con láser sea doloroso, se dispone de medicamentos anestésicos que pueden inyectarse por debajo del ojo para prevenir el dolor.

¿En cuánto tiempo se realiza el tratamiento con láser?

Dependiendo de la gravedad del problema y del tipo de enfermedad ocular, el tratamiento puede durar unos pocos minutos o a veces es necesario fraccionarlo en varias sesiones (fotocoagulación panretiniana).

¿Hay alguna molestia después del tratamiento?

Debido a la intensidad de la luz del rayo láser, hay un efecto de deslumbramiento; los ojos tardan aproximadamente media hora en recuperarse de ese deslumbramiento.

¿Cuántos tratamientos serán necesarios?

Con la excepción de la panfotocoagulacion para la retinopatía diabética proliferativa y otras enfermedades neovasculares anormales, generalmente se planea sólo una sesión de tratamiento. Ocasionalmente, se necesitan más tratamientos si la enfermedad tiende a ser progresiva. En pacientes con retinopatía diabética proliferativa se necesitan tres o más sesiones de tratamiento.

¿Mi visión mejorará después del tratamiento láser?

Inmediatamente después del tratamiento la visión será menor, volviendo al nivel anterior al tratamiento en dos a seis semanas, cuánto y en qué grado la visión mejorará después del tratamiento depende de la gravedad del problema ocular y de la buena o mala capacidad del ojo por responder al tratamiento. En muchos casos, un daño irreversible al tejido retiniano ya ha ocurrido antes de iniciar el tratamiento con láser; en estos casos el objetivo de la cirugía con láser es simplemente detener ó estabilizar la enfermedad tanto tiempo como sea posible.

¿Qué actividades debe uno evitar después del tratamiento?

En la mayoría de los casos puede llevarse una vida normal un día después de la cirugía con láser. La mayoría de los pacientes pueden volver al trabajo un día después del tratamiento. Sin embargo, en algunos casos, la actividad física extrema (como levantar cosas pesadas o esforzarse en cualquier actividad) debe evitarse durante una o dos semanas después de la cirugía.