El Test de preferencia visual de Teller es el mejor método para valorar la visión de un niño menor de 2 años, que no sabe expresar lo que ve.

El test consiste en presentar al niño unas pantallas de forma sucesiva en las que en un lado existen unas franjas blancas y negras y en el otro lado todo es gris uniforme. El tamaño de las franjas va disminuyendo progresivamente en las sucesivas pantallas. Mientras el niño sea capaz de distinguir la separación entre dos franjas negras separadas por una blanca, dirigirá su mirada hacia el lado donde éstas se sitúen. Cuando su capacidad visual no sea capaz de diferenciarlas y lo vea todo gris, como en el otro lado, ya no dirigirá su mirada hacia ningún lado. El tamaño de las franjas de la última pantalla hacia la que el niño ha mirado determina su agudeza visual. El test de Teller se basa en el reflejo de mirada,  que consiste en dirigir los ojos hacia donde aparece una forma en el campo visual de un individuo, por ello no requiere ningún tipo de colaboración.

Este test es útil entre los 6 meses y los 2 años. A partir de los 2 años el niño puede colaborar lo suficiente para realizar otros tests que requieran una respuesta verbal o señalar objetos.