El Test de Hess Lancaster se utiliza en el estudio de la motilidad ocular para comparar la posición de un ojo con respecto al otro en las diferentes posiciones de la mirada.

El Test de Hess Lancaster es fundamental en el estudio de la diplopia (visión doble). Permite saber qué músculos, de los seis que mueven cada ojo, están afectados y en qué grado. Es indispensable para conocer la evolución de las diplopias,  ya sea por parálisis  nerviosas o musculares, como el hipertiroidismo.

La prueba dura unos 10 minutos. El  paciente se coloca unas gafas con un cristal verde en un ojo y un cristal rojo en el otro y debe señalar con una linterna dónde ve, en la pantalla, la luz que proyecta el explorador. En esta prueba no hay que instilar ningún tipo de gotas oculares y no produce ninguna molestia.